Salud bucodental · Temporada 1 · Programa 4
Salud bucodental integrativa, con la Dra. Celeste Fernández
La doctora Celeste Fernández repasa la historia de una clínica con casi cinco generaciones de odontólogos, el problema de salud que cambió su forma de trabajar y por qué pide a los adolescentes que desconfíen de las redes.
De qué se habla en esta entrevista
- La Clínica Rossell Carol cumple 140 años y casi cinco generaciones de odontólogos
- El fundador, Pedro Carol Martí, abrió consulta en 1885, cuando extraían los barberos
- Un episodio de migraña hemipléjica la llevó al hospital con código de ictus
- Después estudió psiconeuroinmunología, nutrición clínica y un máster de mindfulness
- Ordena los tratamientos: primero la biología, luego la función y al final la estética
- Cita más de 53 patologías relacionadas con los problemas de encías
- Alerta de adolescentes que piden tratamientos estéticos que no necesitan
«Vivimos como hámsters en una rueda, normalizando el estrés, sin escucharnos, sin atender realmente lo que sentimos en cada momento»
Dra. Celeste Fernández · Vivir Bien
La doctora Celeste Fernández, licenciada en odontología y máster en estética dental por la Universidad Internacional de Cataluña, empieza la conversación por la historia de la Clínica Rossell Carol, que acaba de cumplir 140 años con casi cinco generaciones de odontólogos. Cuenta que el fundador, el doctor Pedro Carol Martí, abrió la consulta en 1885, en una época en la que las extracciones las hacían los barberos en las plazas, con un poco de éter y colocados junto a las orquestas para que no se oyeran los gritos. Junto al doctor Florestán Aguilar, odontólogo de los reyes, pidieron que fueran médicos quienes ejercieran la profesión dental. Su hijo, Joan Carol Monfort, compró el primer aparato de rayos X de Cataluña, ofrecía servicio de histología y participó en la creación del pabellón de Santa Polonia en Sant Pau, donde se formaban los estudiantes.
Rafaela Almeida le pregunta por su propia trayectoria. Fernández habla de una infancia entre libros, de las láminas de Leonardo da Vinci y de un ejemplar de Paracelso que su padre guardaba, y atribuye su vocación a la fascinación por el trabajo de su tío, el urólogo Antonio Fernández Lozano. Se formó como odontóloga, hizo un posgrado en cirugía y descubrió que lo suyo era construir y no extraer, de ahí su giro hacia la odontología restauradora y estética.
El momento que marca el relato llega años después: sacando a su hijo de la bañera se quedó bloqueada, sin mover bien las manos ni poder hablar, y fue trasladada al hospital con un código de ictus. Se trataba de una migraña hemipléjica. La doctora explica que aquello funcionó como una catarsis y que, al recuperar el habla y la sensibilidad, entendió que el cuerpo llevaba tiempo avisando con insomnio y comidas saltadas entre paciente y paciente. A partir de ahí estudió psiconeuroinmunología en la Universidad de Barcelona, nutrición clínica y un máster de mindfulness en contextos de salud.
Ese recorrido explica su enfoque actual. Dedica la primera visita a preguntar por el sueño, el estado general y las analíticas antes de tocar nada, y ordena el trabajo en una pirámide: preservar la biología, después la función y al final la estética, siempre con la máxima conservación de los tejidos. Menciona herramientas como el análisis genético en mucosas y la PCR de bacterias, y recuerda que hay más de 53 patologías relacionadas con los problemas de encías, motivo por el que trabaja con una red de especialistas fuera de la consulta. En estética, dice diseñar cada caso a mano y partir de una pregunta al paciente, qué le hace único, para tocar solo lo imprescindible.
El tramo final se centra en el artículo que publicó en La Vanguardia sobre las redes sociales. La odontóloga cuenta que ve llegar a adolescentes, hijos de pacientes de siempre, pidiendo dientes más blancos y tratamientos que no necesitan, confundidos por la información que circula y con problemas de autoestima, y reclama regulación en el sector. Su consejo para vivir bien es irse a dormir con los deberes hechos: pedir perdón, dar las gracias y tener un propósito. La entrevista corresponde al programa 4 de la primera temporada de Vivir Bien con Rafaela Almeida, en el bloque de salud bucodental.
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