Vivir BienEntrevistas

Salud bucodental · Temporada 2 · Programa 14

Salud bucal y menopausia, con la Dra. Celeste Fernández

Qué le ocurre a la boca cuando bajan los estrógenos, por qué la conversación debería empezar hacia los 38 o 40 años y cómo trabaja la doctora Celeste Fernández con sus pacientes en esta etapa.

De qué se habla en esta entrevista

  • Defiende hablar de menopausia en la consulta dental desde los 38 o 40 años
  • La bajada de estrógenos afecta al colágeno, la vascularización y la inflamación
  • De ahí derivan sequedad bucal, cambios en la microbiota, gingivitis y caries
  • Recuerda que la periodontitis se ha relacionado con más de cincuenta enfermedades
  • Su primera visita dura entre cuarenta y cinco minutos y una hora
  • Pide un diario de estilo de vida con sueño, dieta, digestiones y pensamientos
  • Su consejo personal: agendarse tiempo propio y ponerse en primera fila

«La menopausia no se tiene que entender como un cambio hormonal puntual, sino como una transición biológica total»

Dra. Celeste Fernández · Vivir Bien

La doctora Celeste Fernández, directora de la Clínica Dental Rossell Carol, vuelve a Vivir Bien para tratar un asunto que dice ver a diario en consulta y que atraviesa ella misma: cómo interactúan la menopausia y la salud de la boca. Rafaela Almeida le pregunta por qué aborda esta etapa desde una visión integrativa. La odontóloga responde que no es un cambio hormonal puntual sino una transición biológica que acompaña a la mujer durante años, y que si solo trata dientes y encías se deja a la paciente por el camino: necesita saber cómo se encuentra y qué estilo de vida lleva.

El primer diagnóstico que hace es de calendario. Sostiene que el odontólogo debería hablar del tema con sus pacientes a partir de los treinta y ocho o cuarenta años, y no esperar a que aparezcan las encías sangrantes, los ardores o las aftas, porque para entonces el proceso ya se ha instaurado. Apunta dos razones. Una es que muchas mujeres llegan a esa franja de edad cuidando de hijos y de padres que empiezan a tener problemas de salud, y se dejan siempre las últimas. La otra es una falta de conciencia del propio colectivo odontológico, que a su juicio debería acompañar al paciente en lugar de limitarse a ejecutar tratamientos.

Fernández explica después el mecanismo con detalle. Los estrógenos bajan de forma progresiva, y esas hormonas no solo intervienen en la etapa reproductiva: participan en la formación de colágeno de calidad, en la vascularización y en la regulación del sistema inmunológico e inflamatorio. Al descender se encadenan varias manifestaciones en la boca: sequedad bucal, cambios en la microbiota oral por la falta de saliva y un estado proinflamatorio que favorece gingivitis, periodontitis y caries. Insiste en que conocer el proceso permite mitigarlo antes de que se convierta en patología, y recuerda que la boca funciona como una ventana al organismo: la periodontitis, señala, se ha relacionado con más de cincuenta enfermedades.

Añade dos factores que agravan el cuadro: el descanso, porque el insomnio típico de la menopausia impide la correcta reparación de los tejidos, y el estrés crónico, que favorece un entorno proinflamatorio. Como nutricionista, atiende también a las carencias de vitaminas C, E y D y de colágeno en la dieta. Comenta además que en consulta emplea complementos que le ayudan en la cicatrización tras cirugías y en la hidratación de la saliva, entre ellos un bebible con melatonina para los casos de insomnio.

Preguntada por lo que puede hacer un dentista para acompañar de forma distinta, describe su protocolo. Escuchar en primer lugar: dedica entre cuarenta y cinco minutos y una hora a la primera visita y pregunta a la persona qué le gusta de sí misma, porque la conversación clínica siempre tiende a lo que duele. Realiza test de pH salival y de microbiota además de las radiografías, y mientras llegan los resultados pide un diario de estilo de vida donde el paciente anote con qué pensamientos se levanta, sus hábitos dietéticos, el ejercicio, sus digestiones y cómo duerme. El cambio de paradigma que reivindica es abandonar la actitud paternalista y plantear un trabajo conjunto, con una red de especialistas a la que deriva cuando hace falta. Su consejo final es personal: que las mujeres se pongan en primera fila y piensen menos en el debo y más en el deseo; cuenta que lleva en el fondo de pantalla una foto suya de niña, a la que no quiere defraudar. La entrevista pertenece al programa 14 de la segunda temporada de Vivir Bien con Rafaela Almeida, en el bloque de salud bucodental.