Vivir BienEntrevistas

Medicina y tratamientos estéticos · Temporada 1 · Programa 4

Belleza, tecnología y cirugía plástica, con el Dr. de Benito

Tres décadas de quirófano vistas desde dentro: por qué la anestesia cambió la cirugía estética, qué se sabe de las prótesis mamarias y cómo se han desplazado los cánones de belleza.

De qué se habla en esta entrevista

  • Descubrió su vocación al ver una rinoplastia y verla como una escultura
  • Sitúa en el propofol, y no en el bisturí, el mayor avance de la especialidad
  • Su equipo fue pionero en implantes anatómicos en forma de gota
  • Sostiene que una prótesis en buen estado no hay por qué cambiarla cada diez años
  • Espera precisión de la cirugía robótica, pero duda de la lectura de emociones
  • El canon femenino se ha vuelto más andrógino y el masculino, menos agresivo
  • Da su móvil a los pacientes y los llama en fin de semana tras operar

«Lo que no admiro jamás es el que tiene miedo a fracasar y por eso no hace las cosas»

Dr. Javier de Benito · Vivir Bien

Rafaela Almeida presenta al doctor Javier de Benito, cirujano plástico y fundador del instituto que lleva su nombre en Barcelona y Madrid, con más de tres décadas de trayectoria. Él explica su vocación con una escena concreta: siempre le gustó dibujar y le interesaban las proporciones y las armonías, y cuando presenció su primera intervención en una nariz, con el cirujano limando y comprobando el resultado con el dedo, pensó que aquello era una escultura. Sobre cómo ha cambiado la belleza, recuerda que durante décadas la marcaba Hollywood, y que bastaba con que una actriz luciera unos labios o unos pómulos determinados para que las pacientes los pidieran; hoy, dice, las fronteras entre lo femenino y lo masculino se difuminan y hay que adaptarse.

Preguntado por su mayor aportación, cita técnicas desarrolladas por el grupo médico, entre ellas ser pioneros en implantes anatómicos en forma de gota y crear una plataforma láser en la clínica donde trabajaban. Pero se desmarca de la respuesta esperada: para él, el mayor avance de la cirugía estética ha llegado de la anestesia, y en concreto del propofol, que no es acumulativo y permite que el paciente se despierte y vuelva a casa poco después de varias horas de intervención. De los premios habla con distancia y reivindica una medicina menos despersonalizada: recuerda que detrás de cada operación hay un ser humano con sus motivos y sus emociones, y que primero se es médico y después especialista.

Almeida le plantea la polémica recurrente sobre las prótesis mamarias. De Benito responde que las prótesis están hechas para toda la vida, pero que el pecho no, y rechaza la idea de un recambio sistemático cada diez años: si hay rotura o encapsulamiento hay que cambiarlas, dice, pero un pecho que está bien no requiere intervención. Añade que las hipótesis sobre enfermedades autoinmunes o reumatoides se han estudiado y que, a su juicio, se puede confiar en los implantes. Sobre tecnología, espera que la cirugía robótica aporte precisión en los movimientos y considera que la inteligencia artificial marcará un hito, aunque cree que tardará más en entender las emociones, la mirada o el gesto de tranquilizar a un paciente tocándole el brazo.

Ese trato es, para él, lo que distingue a su consulta. Describe cómo rompe la barrera inicial con una conversación banal antes de preguntar por alergias o antecedentes, defiende que escuchar forma parte del trabajo y cuenta que sus pacientes tienen su móvil y que él los llama en sábado o en domingo para saber cómo han pasado la noche. Sobre los cánones actuales, observa una mujer más andrógina, que va al gimnasio y se cuida, con un pecho algo menos voluminoso, y un prototipo masculino alejado del hombre agresivo de antes, con rostros más candorosos.

En la parte personal habla de prioridades y de la ética del trabajo que le inculcó su padre, con la anécdota de negarse a jugar al golf un miércoles laborable, y bromea con que intentará operar la nariz a la muerte veinte minutos antes de morir. Presenta también una línea cosmética facial testada por un laboratorio, con un sérum tensor de efecto lifting y una crema hidratante, y resume su enfoque en cuidar desde la epidermis hasta el gen, con la belleza, la salud y el bienestar como columnas. Cierra hablando de su libro sobre lo que aprendió de las mujeres y de la gestión del fracaso, con una defensa del aprendizaje continuo. La entrevista pertenece al programa 4 de la primera temporada de Vivir Bien con Rafaela Almeida.