Tecnología, creatividad y nuevos medios · Temporada 2 · Programa 17
Global Rangers y superhéroes, con Mariano de la Torre
El autor de Global Rangers. Ground Zero explica cómo ha construido un universo de superhéroes desde España, por qué sus personajes cargan con historias oscuras y qué opina del avance de la inteligencia artificial.
De qué se habla en esta entrevista
- De la Torre firma Global Rangers. Ground Zero junto al colorista Fran Vázquez
- Profesor en la escuela Joso desde 1993, creció con el cómic clásico de superhéroes
- Reconoce la dificultad de crear superhéroes propios en el mercado español del cómic
- Le inquieta que quienes desarrollan la inteligencia artificial pidan avanzar con cuidado
- Cree que la IA ha hecho valorar más lo artesanal y lo hecho por personas
- Sus personajes cargan con dramas que alejan la saga de los cómics más ingenuos
- El casco de uno de sus héroes homenajea la serie La batalla de los planetas
«La mejor carta de presentación es hacer lo que más te gusta en vez de hacer algo que considerarías más comercial»
Mariano de la Torre · Vivir Bien
El espacio de cultura de Vivir Bien recibe a Mariano de la Torre, ilustrador y dibujante de cómics nacido en Barcelona y profesor de la escuela Joso desde 1993. Rafaela Almeida le presenta como apasionado del cómic clásico, la ciencia ficción y los superhéroes, y como creador de Global Rangers. Ground Zero, la obra que desarrolla junto al ilustrador y colorista Fran Vázquez. De la Torre cuenta que el álbum es casi un experimento dentro del mercado español: existe una larga tradición de cómics de superhéroes llegados de Estados Unidos, pero crearlos desde aquí resulta más difícil. Detrás hay un par de años intensos de preparación y realización, y agradece el trabajo de edición de Editorial Base y de Santi Sobraqués.
Preguntado por el origen de este universo, el dibujante explica que es una idea que arrastra desde la infancia, cuando descubrió autores que le transportaban a mundos fantásticos y quiso hacer algo parecido; la propuesta estuvo guardada en un cajón hasta que hace dos años vio la posibilidad de sacarla adelante. Al plantear la historia optó por lo que más le gusta antes que por lo que consideraría más comercial, con un aire vintage ochentero que también pudiera conectar con lectores jóvenes. Sobre el proceso, comenta que en el mundo editorial siempre hay prisas y que un trabajo tiende a ocupar todo el tiempo disponible, aunque en este caso, con el proyecto ya planteado, resultó menos estresante.
Rafaela Almeida le pregunta por la inteligencia artificial descontrolada que aparece en la trama. De la Torre aclara que no está en contra de estos avances, pero le preocupa la opacidad del desarrollo de los últimos años y, sobre todo, que algunos de los principales nombres asociados a esa tecnología sean los primeros en pedir prudencia, algo que le parece poco habitual en otros grandes momentos de avance. Aplicado al diseño y a la ilustración, admite que hace dos años estaba bastante más preocupado y que ahora percibe una meseta; apunta como paradoja que todo este avance ha llevado a valorar más lo artesanal y lo hecho por personas, y avanza que habrá que legislar, aunque cree que no será tan catastrófico como parecía.
El autor detalla que cada personaje tiene su propia ficha, con origen e historia, y recuerda la observación del guionista Israel Escudero, también profesor de la escuela Joso, que ha colaborado en el guion del segundo volumen: los protagonistas remiten a arquetipos clásicos, pero arrastran historias oscuras y bastante drama. De la Torre lo relaciona con la necesidad de un giro más realista, porque los cómics de los años setenta y ochenta leídos hoy resultan algo ingenuos. Sobre el trabajo en equipo, describe a Fran Vázquez como su colorista de guardia, antiguo alumno suyo instalado en Estados Unidos, autor también del logotipo, y menciona a Irene Liceras, responsable de la maquetación y de la imagen del libro.
Al hablar de personajes favoritos, señala a uno que cumple la función de justiciero urbano y cuyo casco es un homenaje declarado a La batalla de los planetas, la serie de animación japonesa que le marcó antes de los diez años. Y cuando la presentadora le pide que elija un superpoder, responde que hoy pediría la supervelocidad, como Flash o como su personaje Silver Bullet, para llegar a todo sin agobios y poder hacer dos cómics a la vez, antes de bromear con la idea de una máquina del tiempo que frene el ritmo. La entrevista corresponde al programa 17 de la segunda temporada de Vivir Bien, dentro del bloque dedicado a tecnología, creatividad y nuevos medios.
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