Liderazgo y transformación personal · Temporada 2 · Programa 17
Identidad, valores y calidad de vida, con Myriam Boublil
Veintiséis años de carrera en comunicación repartidos entre París, Madrid, Nueva York, Tel Aviv y Singapur, y la decisión de instalarse en Barcelona buscando una forma de vida mediterránea.
De qué se habla en esta entrevista
- A los 21 años dejó París para trabajar fuera, no para viajar como turista
- Entró en Google en 2004, cuando la empresa aún era pequeña y solo tenía buscador
- Recuerda un lanzamiento anunciado un 1 de abril que muchos tomaron por broma
- Organizó la partida entre el campeón mundial de Go y AlphaGo, que ganó la máquina
- Dirigió la comunicación global de PayPal antes de recalar en Wallbox en Barcelona
- Denuncia agresiones antisemitas en Barcelona y la profanación de tumbas en Les Corts
- Define vivir bien como equilibrio y como construir puentes entre gente que no se conoce
«Al final se odia porque no se conoce»
Myriam Boublil · Vivir Bien
Myriam Boublil llega a Vivir Bien con veintiséis años de carrera en comunicación y asuntos públicos a las espaldas. Rafaela Almeida arranca preguntándole qué la empujó a moverse por el mundo, y la respuesta se remonta a la adolescencia: un viaje familiar a Venecia en el que, frente a la plaza de San Marcos, sintió que quería viajar de otra manera, no como turista sino trabajando y viviendo en cada sitio. A los veintiún años dejó París, y desde entonces encadenó un año en Madrid, otro en Nueva York, tres en Tel Aviv, una vuelta a la capital francesa y una década en Singapur. Cuenta que también quiso que sus hijos tuvieran esa dimensión internacional que ella no tuvo de pequeña.
El repaso profesional ocupa la primera mitad del encuentro, apoyado en fotografías que se van proyectando. Boublil entró en Google en 2004, cuando la compañía todavía era pequeña, apenas tenía el buscador y aún no existían servicios que llegarían después. Recuerda que uno de aquellos lanzamientos se anunció un 1 de abril y mucha gente lo tomó por una broma. Pasó allí catorce años, los siete primeros al frente de la comunicación en Europa, montando equipo y estrategia, y después en Singapur para desarrollar Asia. De aquella etapa rescata un episodio que hoy suena a bisagra tecnológica: la competición que organizó con su equipo entre el campeón mundial de Go y AlphaGo, el sistema de DeepMind, que ganó la máquina.
Después vinieron PayPal, donde se ocupó de la comunicación global con las complicaciones de husos horarios y vida familiar que eso implica, y el traslado a Barcelona para incorporarse a Wallbox como directora global de comunicación. La presentadora le pregunta qué buscaba en lo personal con ese cambio, y ella lo explica sin rodeos: echaba de menos Europa tras once años en Asia y quería el estilo de vida mediterráneo. La oportunidad profesional existía, pero eligió esta ciudad por la gente, la cultura y el clima. Entre los valores que decidió priorizar cita la vida en la calle, la calidez, una dimensión familiar que le gusta especialmente y la posibilidad de estar más cerca de su familia, que sigue en París.
Boublil sostiene que viajar le sirvió sobre todo para conocerse mejor y para ver su propia ciudad con otros ojos: al volver a París tras su primer año fuera reparó tanto en su belleza como en detalles que antes le pasaban desapercibidos. La conversación se vuelve más grave cuando aborda el auge del antisemitismo en Europa, que dice percibir también en Barcelona. Menciona agresiones e insultos, listados que circulan por redes señalando negocios y la profanación de tumbas en el cementerio de Les Corts, y le preocupa que apenas se hable de ello: cree que muchos callan por miedo, cuando nombrar las cosas es lo que evita que vayan a peor.
El cierre vuelve al terreno personal. Preguntada por lo que significa vivir bien, Boublil habla de equilibrio entre lo esencial, la salud, la familia y unos proyectos profesionales que le importen. Sus dos hijos estudian ingeniería, cada uno en un país distinto, algo que ella describe entre risas como la factura de haber viajado tanto. Y añade una segunda idea que atraviesa toda su trayectoria: la de construir puentes. En muchos de sus puestos ha ejercido de embajadora entre empresas, gobiernos, grupos de interés y medios de comunicación, y de esa experiencia extrae la convicción de que buena parte de los conflictos se resuelven explicando, con paciencia. La entrevista corresponde al programa 17 de la segunda temporada del magazín.
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