Literatura, educación e infancia · Temporada 1 · Programa 6
Literatura infantil y pensamiento crítico, con Teresa Blanch
Los creadores de Los Buscapistas explican cómo las historias de detectives, los libros juego y la diversidad cultural ayudan a que los niños analicen, imaginen y cojan gusto por la lectura.
De qué se habla en esta entrevista
- La entrevista se graba justo después de Sant Jordi y del Día del Libro
- Blanch: las historias de detectives hacen analizar y reflexionar sin darse cuenta
- Las pistas se reparten entre el texto narrativo y las ilustraciones de Labari
- Escuela de Detectives, con unos veinte casos que resuelve el propio lector
- Stop Invasión: la amistad entre la niña Cornelia y el extraterrestre Hip
- Frente a las pantallas, Blanch propone equilibrio y límites en los más pequeños
- Arigató nació de un viaje a Japón y juega con la estética del manga
«El libro tiene unos ritmos que tú te los haces tuyos: si tienes que reflexionar, puedes parar y reflexionar»
Teresa Blanch y José Labari · Vivir Bien
Rafaela Almeida recibe en Vivir Bien a la escritora Teresa Blanch y al ilustrador José Labari pocos días después del Día Internacional del Libro y de Sant Jordi, una fecha que la presentadora describe como uno de los días más mágicos del año en Barcelona. Los dos autores, que acumulan más de una cuarentena de libros publicados, cuentan cómo viven esa jornada: desayuno en el Ayuntamiento, firmas encadenadas hasta la tarde y, con suerte, un rato para pasear entre paradas de libros. Labari añade que a los niños y las niñas les hace mucha ilusión que les dibuje algo dedicado, y que por eso el día acaba siendo intenso pero merece la pena.
La conversación entra enseguida en la saga Los Buscapistas y en cómo trabaja el pensamiento crítico. Blanch explica que, al tratarse de historias de detectives, de intriga y de misterio, los lectores tienen que analizar, reflexionar y desenvolverse en determinadas situaciones sin darse cuenta de que están adquiriendo herramientas útiles para más adelante. Labari apunta que las pistas van apareciendo repartidas entre el texto narrativo y la ilustración, de modo que el niño se fija en los detalles y se convierte, de alguna manera, en detective. Rafaela Almeida les pregunta también por el formato de libro juego: el ilustrador señala que el lector puede saltar de una página a otra y que ese componente lúdico le mantiene más atento a los dibujos y a lo que Blanch escribe.
Los autores adelantan Escuela de Detectives, un título de la misma saga previsto para julio en el que el lector participa directamente y resuelve por su cuenta alrededor de veinte casos; incluso tiene un espacio propio dentro de la habitación de los buscapistas. También hablan de Stop Invasión, pánico en el colegio, una historia de ciencia ficción para niños construida sobre la amistad entre Cornelia y un extraterrestre llamado Hip. Blanch cuenta que texto e ilustración exigieron mucho trabajo conjunto para crear un mundo distinto al que están acostumbrados los lectores, y la presentadora subraya que ese personaje llegado de otro planeta puede leerse como el niño diferente o el niño de otra cultura.
Al preguntarle por la competencia de las pantallas, Blanch prefiere hablar de equilibrio antes que de competir, y defiende limitar su uso en los más pequeños. Su argumento es el ritmo: el libro permite parar y reflexionar, algo que, dice, la pantalla no ofrece porque todo va demasiado rápido. Labari explica que, cuando plantean una serie nueva, buscan personajes con fuerza, humor y aventura con los que el lector se identifique, y compara el diseño de cada protagonista con pasar un casting, porque el aspecto visual ya debe contar cómo es. Ambos coinciden en que una saga engancha porque el lector coge cariño a unos personajes que le resultan familiares, y en que sostenerla obliga a cuidar el vocabulario para que sea accesible y a la vez enriquezca.
El tramo final se dedica a Arigató, un título nacido de un viaje de Labari a Japón: a la vuelta dibujó un gato y le propuso a Blanch hacer algo con él. La escritora defiende que introducir elementos de otras culturas ayuda a que los niños empaticen y respeten, y el ilustrador explica que jugó con la estética del manga adaptada a lectores de seis o siete años, porque esa diversidad forma parte de lo que se encuentran al salir a la calle. La entrevista corresponde al programa 6 de la primera temporada de Vivir Bien y se enmarca en la sección dedicada a literatura, educación e infancia.
Literatura, educación e infancia

