Vivir BienEntrevistas

Nutrición y salud integral · Temporada 1 · Programa 6

Obesidad y cirugía postbariátrica, con el Dr. Gonçal Lloveras

Del recuento de calorías a los nuevos fármacos análogos de hormonas intestinales, y qué ocurre con la piel sobrante después de una gran pérdida de peso.

De qué se habla en esta entrevista

  • Recuerda que la obesidad se trataba contando calorías y con anfetaminas en los años ochenta
  • Repasa el balón intragástrico, la banda gástrica, el bypass y el cruce duodenal
  • La semaglutida es homóloga en un 97% a una hormona intestinal propia del organismo
  • Actúa sobre la saciedad, la glucosa en sangre y el vaciamiento gástrico, y desinflama
  • Pronostica que desaparecerá el balón y más del 80% de la cirugía bariátrica
  • La abdominoplastia retira el exceso de piel y no es una liposucción de grasa
  • Insiste en que ninguna intervención estética debe responder a un capricho puntual

«Pensar que todo lo que está dedicado a la estética es algo trivial, que no tiene importancia, eso es peligrosísimo»

Dr. Gonçal Lloveras · Vivir Bien

El doctor Gonçal Lloveras, director general del Instituto de Benito, empieza su intervención en Vivir Bien reivindicando que la medicina y la cirugía estéticas siguen siendo medicina y que, por tanto, solo pueden hacerse bien hechas y con buenos profesionales. Desde ahí repasa cómo ha cambiado el abordaje de la obesidad. Recuerda, como hijo y hermano de endocrinos y licenciado en 1987, que entonces todo se reducía a pautas nutricionales estrictas, al recuento de calorías y, como ayuda, a las anfetaminas. Después llegaron la figura del nutricionista, la atención al ejercicio y a la parte conductual, el balón intragástrico, la banda gástrica y la cirugía bariátrica en sus distintas formas: reducción de estómago, bypass y cruce duodenal.

El problema de todas esas técnicas, señala, es el porcentaje de recaída: cuando se retira el balón o cuando decae la actitud, el peso vuelve. El cambio, a su juicio, llega con los fármacos surgidos para la diabetes tipo 2, primero la liraglutida y después la semaglutida, una molécula homóloga en un 97% a una hormona intestinal propia del organismo. Explica que actúa sobre el centro del apetito y de la saciedad, mejora el aprovechamiento de la glucosa en sangre, ralentiza el vaciamiento gástrico y produce un efecto de desinflamación, con reducción de la grasa visceral y protección cardiovascular. Su pronóstico es claro: el balón intragástrico desaparecerá y más del ochenta por ciento de la cirugía bariátrica dejará de ser necesaria.

Rafaela Almeida le pregunta entonces por lo que ocurre después de una gran pérdida de peso. Lloveras lo explica con la elasticidad de la piel: cuanto mayor es la pérdida y más avanzada la edad, menos capacidad de retracción queda, y aparecen los excesos de piel y de tejido subcutáneo. Ahí entra la cirugía postbariátrica, cuya intervención más conocida es la abdominoplastia, que el doctor distingue expresamente de una liposucción, porque no se aspira grasa sino que se retira piel sobrante, se despega hasta el músculo, se corta, se sutura y en la mayoría de casos se rehace el ombligo. El mismo principio se aplica a brazos y piernas, mientras que en el rostro y el cuello propone intentar antes la medicina estética con aparatología y productos, y reservar el lifting para cuando haga falta.

El acompañamiento del paciente ocupa el último tramo. El doctor insiste en que la persona entienda que, más allá del aspecto, la pérdida de peso mejora la tensión arterial, el colesterol, los triglicéridos o la diabetes tipo 2, y en que no se trata de un episodio sino de un cambio de actitud sostenido. Defiende que la comida no debe vivirse con culpa y valora que la medicación reduzca la ansiedad asociada. Cierra con una advertencia sobre la cirugía estética: ninguna intervención debería responder a un capricho, porque de poco sirve corregir un rasgo si no se cuida el sustrato, y lo ilustra comparando la piel con una planta que necesita tierra, agua y alimento para sostenerse. La entrevista pertenece al programa 6 de la primera temporada de Vivir Bien con Rafaela Almeida.