Arte y cultura · Temporada 2 · Programa 11
Gaudí en Tánger, con Concepció Peig y Manuel Arenas
Un encargo africano de Antoni Gaudí, fechado entre 1892 y 1893, reconstruido a partir de un único dibujo conservado, documentación franciscana y cientos de redibujos hechos por los dos investigadores.
De qué se habla en esta entrevista
- El encargo llega por el marqués de Comillas y el padre Lerchundi, de la misión franciscana
- Tánger interesaba a Europa por unir Mediterráneo y Atlántico, como el estrecho de Gibraltar
- Gaudí remata la torre más alta con una paloma, no con una cruz, para no confrontar
- Las nueve torres del templo no eran campanarios: tocar campanas estaba prohibido allí
- Servían para llevar luz cenital al interior y crear sensación de espacio sagrado
- Partieron de un solo alzado y una pequeña planta romboidal llegados en una fotografía
- No se construyó por motivos políticos: Francia bloqueó la primera diócesis del norte de África
«Gaudí realmente puso mucha energía para inventar una nueva arquitectura»
Concepció Peig Ginabreda y Manuel Arenas Vidal · Vivir Bien
Concepció Peig Ginabreda y Manuel Arenas Vidal llegan al plató con un libro dedicado a un Gaudí poco transitado: el proyecto de las misiones católicas de África que el arquitecto diseñó para Tánger entre 1892 y 1893 y que nunca llegó a levantarse. Peig explica que eligieron ese encargo porque los estudios recientes se acercan a Gaudí sobre todo desde lo social o desde lo religioso, cuando donde él se muestra de verdad es en su lenguaje arquitectónico. Es, añade, un proyecto emblemático porque parte de cero, sin experiencia anterior en la que apoyarse, en un país y una cultura que no eran los suyos. Arenas apunta que también les resultaba atractivo porque apenas había documentación y tenían que reconstruirlo casi todo.
La conversación se detiene primero en el contexto. Peig recuerda que Tánger era una plaza estratégica donde se unen el Mediterráneo y el Atlántico, y que los países europeos querían instalarse allí. El marqués de Comillas, Claudio López Bru, miraba a Marruecos como mercado para su naviera, y el Gobierno español buscaba reforzar su imagen de gran potencia. La pieza que faltaba eran los franciscanos, presentes en el país desde hacía siglos y bien vistos por su trabajo social: levantaron el primer hospital y la primera escuela de medicina y enseñaron español a traductores locales. Cuando el padre Lerchundi pide al marqués una iglesia mayor que la existente, el encargo acaba en manos de Gaudí.
Los investigadores insisten en que el reto era religioso además de arquitectónico: un templo católico, pensado como catedral, en un país islámico. Frente a los arquitectos franceses que trabajaban entonces el gusto neoárabe, Gaudí busca integrarse en la cultura del lugar. Peig lo ilustra con un detalle que consideran clave: si en la Sagrada Familia la torre más alta se remata con una cruz, en Tánger Gaudí coloca una paloma, una figura que no enfrenta a las dos culturas. Otro malentendido histórico, señalan, son las torres. El templo tenía nueve y el conjunto llegaba a diecisiete, pero no eran campanarios, porque tocar campanas estaba prohibido; servían para introducir luz cenital y producir el efecto de estar en un lugar sagrado.
Rafaela Almeida les pregunta por el método, y ahí aparece la parte más artesanal del trabajo. De todo el proyecto sobrevivía prácticamente un alzado y una pequeña planta procedentes de una fotografía enviada a Barcelona, sin escala fiable. Arenas resume su forma de trabajar diciendo que dibujar es pensar: a base de redibujar una y otra vez fueron entendiendo la planta central romboidal, el cuadrado volado que alojaba el convento, las escuelas, la biblioteca y la escuela de traductores, y el hospital, que debía ir aparte por razones de higiene. Con fotografías de época hicieron fotomontajes para ver el edificio desde la bahía y comprobar que no competía con los alminares de las mezquitas de la ciudadela y de la Medina.
En el tramo final explican por qué la obra se quedó en el papel. Descartan tanto la falta de dinero como una supuesta incompatibilidad con la austeridad franciscana: el motivo fue político, porque el proyecto iba unido a la creación de la primera diócesis católica del norte de África y Francia bloqueó una y otra vez esa petición en el Vaticano. Ambos defienden que el libro, publicado por Editorial Base con el título Gaudí en Tánger, ayuda a revisar otras obras del arquitecto porque explica cómo funcionaba su arquitectura. La entrevista abre la segunda temporada de Vivir Bien dentro de la sección de arte y cultura del magazín.
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