Vivir BienEntrevistas

Arte y cultura · Temporada 2 · Programa 12

Arte y psicoterapia, con el pintor Adolfo Mizrahi

Adolfo Mizrahi repasa un recorrido que va de la arquitectura a la psicoterapia y a la pintura, y cuenta cómo entra en el inconsciente para sacar la emoción a través de las formas y del color.

De qué se habla en esta entrevista

  • Nació en Buenos Aires, de familia con raíces en Persia, Siria y Líbano
  • Trabajó casi veinte años como arquitecto antes de estudiar psicología
  • Adopta una personalidad en la consulta y otra distinta en el taller de pintura
  • Trabaja con los dos hemisferios: el racional del aprendizaje y el creativo de las emociones
  • Calcula unas cien obras; el rojo aparece siempre como color de vida y pasión
  • Las cuadrículas vienen del arquitecto y las curvas rompen esa estructura
  • Su autorretrato no tiene cara: son símbolos del inconsciente que lo describen

«Tengo que entrar en mi inconsciente y luego con mi mano sacar la emoción a través de las formas y de los colores»

Adolfo Mizrahi · Vivir Bien

Adolfo Mizrahi llega a Vivir Bien con una trayectoria poco habitual. Nació en Buenos Aires, en una familia cuyos abuelos venían de Persia y pasaron por Siria y Líbano antes de llegar a Argentina, y trabajó casi veinte años como arquitecto. Cuenta que de pequeño quería ser psicólogo, pero en su casa le pidieron una profesión más rentable. Al empezar una vida nueva en otra ciudad decidió retomar aquella vocación y estudiar psicología: recuerda que disfrutó tanto de la carrera que le dio pena terminarla y que después siguió formándose en distintos talleres.

Rafaela Almeida le pregunta cómo conviven la psicoterapia y la pintura en una misma persona. Mizrahi responde que todo el mundo tiene varias personalidades y que cuantas más se tienen, más rica es la vida: una con sus hijos, otra con su pareja y otra al entrar en la consulta, donde se enfoca por completo en el paciente. En el taller, en cambio, dice sentirse libre y sin responsabilidad, conectado con sus emociones. Reconoce que se emociona en terapia hasta el punto de llorar cuando un paciente le cuenta, por ejemplo, que ha recuperado la relación con un hermano al que odiaba desde hacía cuarenta años.

La conversación entra en el proceso creativo. El invitado, que calcula tener alrededor de cien obras, sostiene que la terapia también es creativa: mientras escucha al paciente empatiza con lo que siente y, a la vez, se pregunta de dónde viene el conflicto. Describe los dos hemisferios del cerebro, el izquierdo ligado a lo racional y a los aprendizajes y el derecho a lo creativo y a las emociones, y afirma que trabaja con ambos. Al pintar, explica, hace algo parecido: entra en su inconsciente y saca la emoción con la mano, a través de las formas y de los colores.

Sobre la obra, Mizrahi explica por qué el rojo aparece siempre en sus cuadros, aunque el fondo sea azul: lo asocia a la pasión y a la vida, y lo vincula a sus orígenes. Las cuadrículas y las formas geométricas vienen del arquitecto, con líneas horizontales y verticales que a veces rompe con curvas para dejar salir la parte emocional. Cuenta también el origen de su autorretrato sin rostro, un cuadro lleno de símbolos, una escalera, una figura sentada arriba a la derecha, una serpiente, en el que una amiga lo reconoció a él. Menciona la idea japonesa de seguir el pincel, dejar las normas y fluir, y describe cómo acaricia la tela en blanco antes de empezar y cómo, ya avanzada la obra, se aleja dos metros para mirarla, igual que el terapeuta toma distancia para buscar cómo resolver el conflicto.

La entrevista corresponde al programa 12 de la segunda temporada de Vivir Bien con Rafaela Almeida, dentro del bloque dedicado a arte y cultura, y se cierra con el compromiso del pintor de volver para explicar su próxima exposición.