Vivir BienEntrevistas

Alta sensibilidad y bienestar emocional · Temporada 2 · Programa 15

Creatividad y empatía en las PAS, con Ayrin Pons

Qué ocurre en el cerebro de una persona altamente sensible, por qué percibe más detalles y cómo se traduce eso en creatividad, vínculos profundos y decisiones más meditadas.

De qué se habla en esta entrevista

  • En las PAS se activan más las zonas sensorial y empática del cerebro
  • El procesamiento profundo alimenta la intuición y la creatividad funcional
  • La empatía cognitiva es un talento; llevada al extremo, drena energía
  • Elaine Aron llama susceptibilidad diferencial a este mayor efecto del entorno
  • Alanis Morissette se define como PAS en un documental producido por Aron
  • En el trabajo necesitan pausas restaurativas y refuerzo positivo
  • Pons pide equipos diversos y menos café para todos en las empresas

«En entornos nutritivos, no estresantes, seguros y validantes, las personas altamente sensibles sacan su máximo potencial y destacan»

Ayrin Pons · Vivir Bien

Ayrin Pons vuelve a Vivir Bien para explicar por qué las personas altamente sensibles suelen ser más creativas. Se apoya en estudios de neurociencia que, según cuenta, muestran una mayor activación de la zona sensorial del cerebro y de la vinculada a la empatía, lo que se traduce en el procesamiento profundo, una de las cuatro características del rasgo. Esa percepción por capas, dice, va acumulando experiencias emocionales y cognitivas que quedan en el subconsciente y alimentan la intuición, ese saber sin saber cómo se sabe. Al volcarlo hacia fuera, la persona dispone de más elementos para innovar. Pons subraya que no se trata solo de creatividad artística: existe también una creatividad funcional, la de aportar soluciones a problemas cotidianos o formas distintas de relacionarse.

Rafaela Almeida le pregunta por los niños que pasan mucho tiempo solos, dibujando o jugando en su cuarto, y la experta lo describe como un mundo creativo interior muy grande. Sobre la empatía, responde que en las PAS es a la vez más intensa y más compleja: no solo la emocional, sentir lo que siente el otro, sino también la cognitiva, entender qué le está ocurriendo. Lo plantea como un talento con una condición, saber usarlo, porque llevado al extremo aparece la hiperempatía y con ella un drenaje de energía que obliga a aprender a poner límites. La misma lógica aplica a la toma de decisiones: más información disponible mejora la decisión si se gestiona la sobreestimulación.

La conversación pasa a la vida emocional y relacional. Pons sostiene que la mayor conciencia de las propias emociones facilita regularlas y estar mejor con los demás, y que las personas altamente sensibles tienden a elegir entornos donde puedan mantener conversaciones profundas y significativas en lugar de superficiales. Preguntada por la orientación al detalle, insiste en que es un talento que hay que gestionar: si se filtra la información sin saturarse, aporta soluciones y también una percepción especial de la belleza. Sobre el efecto del entorno cita a la psicóloga Elaine Aron y su concepto de susceptibilidad diferencial, y lo ilustra con una planta: regada y al sol florece; sin agua ni luz se encoge. En entornos poco validantes, advierte, puede haber adultos con tendencia a la ansiedad o a la depresión, aunque también señala que las PAS se benefician especialmente de los procesos terapéuticos.

Como ejemplo público menciona un documental producido por Aron en el que entrevista a la cantante Alanis Morissette, que se define como persona altamente sensible. Relata que de pequeña sus padres no entendían lo que le pasaba, que se sintió distinta y atravesó sufrimiento psicológico en una carrera muy exigente, y que ahora, con el rasgo identificado, acompaña a su hijo también altamente sensible sin sobreprotegerlo: validándolo y ayudándole en la autorregulación emocional. Ese es, para Pons, el trabajo de los padres.

En el terreno laboral, la experta condiciona la respuesta a dos factores, que la persona se conozca y que pueda elegir su entorno. Para estar a gusto, apunta, necesita pausas restaurativas que le permitan recuperar energía y refuerzo positivo por su trabajo. A las empresas y a los departamentos de recursos humanos les pide valorar la diferencia, porque los equipos diversos aportan más, y atender lo que necesita cada perfil, ya sea espacio para proponer ideas o tiempo para procesar información. Cuenta además que en sus formaciones advierte al grupo de que, por estadística, siempre hay alumnos altamente sensibles, algo que también ayuda a quienes no lo son. La entrevista corresponde al programa 15 de la segunda temporada de Vivir Bien con Rafaela Almeida.