Alta sensibilidad y bienestar emocional · Temporada 2 · Programa 17
Qué es una persona altamente sensible, con Ayrin Pons
Qué distingue a una persona altamente sensible de alguien simplemente emocional, cómo se detecta el rasgo con un test validado y qué señales lo delatan ya en la infancia.
De qué se habla en esta entrevista
- Cuatro rasgos: procesamiento profundo, intensidad emocional, empatía y detalle
- Ser emocional no equivale a ser PAS: son cosas distintas, aclara Pons
- El test de Elaine Aron tiene 27 preguntas y una adaptación al español
- Pons se lo aplica en directo a Rafaela Almeida con dos preguntas por apartado
- En bebés PAS describe llanto frecuente y fuerte reacción a las injusticias
- Molestias con las texturas de la ropa y rechazo a los cambios de rutina
- El perfeccionismo puede derivar en bloqueo y procrastinación, advierte
«Es un rasgo de personalidad, no es un trastorno, y detrás hay neurobiología»
Ayrin Pons · Vivir Bien
Ayrin Pons, coach especializada en alta sensibilidad, dedica su sección a explicar qué significa ser una persona altamente sensible. Su definición parte de cuatro características: el procesamiento profundo, la intensidad emocional, la empatía y la percepción de los detalles. Rafaela Almeida le pide que aclare la confusión más habitual, la que iguala este rasgo con ser emocional o empático. Pons responde que alguien emocional se apoya en las emociones para decidir, pero que eso no implica reunir los cuatro rasgos; lo que sí puede ocurrir, matiza, es que una intensidad emocional mal regulada haga parecer muy emocional a quien es altamente sensible.
Insiste en un punto que repite a lo largo de la entrevista: no es un trastorno sino un rasgo de personalidad con base neurobiológica, porque el cerebro de estas personas se activa más en las zonas relacionadas con la empatía, la atención y el procesamiento emocional. Para que el espectador pueda situarse, propone un ejercicio: recurre al test creado por Elaine Aron, de veintisiete preguntas, con una adaptación a la población hispanohablante, y selecciona un par de preguntas de cada apartado para planteárselas en directo a la presentadora.
El test avanza por bloques. En procesamiento profundo pregunta si tiene una vida interior rica y compleja y si da vueltas mucho rato a lo ocurrido; Pons explica que la persona altamente sensible sale de un acto y sigue analizando qué ha pasado y quién estaba. En intensidad emocional pregunta por el efecto de los cambios y por la conmoción ante las artes escénicas. En empatía, si le afectan los estados de ánimo ajenos, y aprovecha la respuesta de Almeida sobre poner límites para distinguir entre un buen uso de la empatía y otro que acaba desenergizando. Y en percepción de detalles pregunta por aromas, sabores, sonidos y obras de arte. Tras responder de forma afirmativa a todas, la coach concluye que todo indica que la presentadora es altamente sensible, aunque recuerda que habría que completar el cuestionario.
Sobre el día a día, Pons enumera lo que más desgasta: los ruidos, desde una sirena en la calle hasta una mesa que habla alto en un restaurante, ante los que recomienda buscar entornos tranquilos o aislarse con auriculares. Señala también que la intensidad emocional amplifica tanto lo agradable como lo doloroso, y que la atención al detalle deriva a veces en un perfeccionismo que frena, bloquea y lleva a procrastinar. Explica que en consulta trabaja primero el reconocimiento del rasgo, porque ir en piloto automático sin saber qué ocurre conduce al sufrimiento, y después áreas concretas como la rumiación excesiva, la dificultad para poner límites o la saturación emocional.
El último bloque va dirigido a los padres. Pons subraya que la alta sensibilidad es innata y que identificarla en la infancia permite crear un entorno seguro y armónico donde el niño se sienta validado; lo contrario, repetirle que no llore o que no sea tan sensible, lo empuja a una lucha contra sí mismo que considera perdida. Entre las señales cita bebés que lloran bastante más de lo habitual, una fuerte reacción ante las injusticias incluso ajenas, preguntas profundas para su edad, rechazo a los cambios de rutina o de entorno, perfeccionismo al entregar tareas, necesidad de recuperación tras actividades sociales y reacciones intensas a texturas, sabores nuevos y ruidos fuertes, muy en particular a determinados tejidos. Antes de despedirse apunta dos temas pendientes: que la mitad de las personas altamente sensibles son hombres, con demandas sociales distintas, y la alta sensibilidad en el amor. La entrevista corresponde al programa 17 de la segunda temporada de Vivir Bien con Rafaela Almeida.
Alta sensibilidad y bienestar emocional
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