Vivir BienEntrevistas

Alta sensibilidad y bienestar emocional · Temporada 1 · Programa 6

Propósito y vocación PAS, con la experta Ayrin Pons

Una conversación sobre cómo las personas altamente sensibles buscan un trabajo con sentido, por qué tardan más en encontrar su vocación y qué fortalezas aportan cuando el entorno las respeta.

De qué se habla en esta entrevista

  • Pons sitúa el rasgo de alta sensibilidad en el 20 o 30 por ciento de la población
  • Habla también desde su propia experiencia: se reconoció altamente sensible siendo muy joven
  • El propósito PAS debe responder a un para qué y estar alineado con sus valores
  • El procesamiento profundo explica que necesiten más tiempo de exploración vocacional
  • Autocrítica, perfeccionismo y sobreestimulación aparecen como los obstáculos más comunes
  • Fortalezas: detalle, compromiso, empatía, creatividad y creación de entornos armónicos
  • Artes, salud, educación, naturaleza y escritura, entre los entornos que menciona

«Yo creo que el mundo necesita valorar más a las personas altamente sensibles»

Ayrin Pons · Vivir Bien

Rafaela Almeida vuelve a sentar en Vivir Bien a Ayrin Pons, experta en alta sensibilidad, esta vez para hablar de propósito y vocación. La presentadora comenta que el tema está generando mucho feedback en redes sociales, en parte por el desconocimiento que aún existe. Pons sitúa el rasgo en torno al 20 o 30 por ciento de la población mundial y explica que hasta ahora ha sido poco conocido, de ahí su interés por divulgarlo: quiere que la sociedad lo valore más y que las propias personas altamente sensibles se atrevan a mostrar sus talentos. Añade que habla también desde dentro, porque ella misma es altamente sensible, algo que intuyó de muy joven y confirmó después, y que acompaña profesionalmente a mujeres con este rasgo.

Sobre el propósito, Pons explica que las personas altamente sensibles dan mucha importancia a todo lo que tiene significado y que lo priorizan más que quienes no tienen el rasgo. Para que un propósito funcione, dice, tiene que responder a un para qué que resuene con ellas, estar alineado con sus valores, tener impacto en su entorno y generar espacios armónicos en los que no solo estén bien ellas, sino también los demás. Matiza con insistencia que no se trata de que unas personas valoren estas cosas y otras no, sino de prioridades y de necesidad vital: quien no es altamente sensible puede poner por delante el reconocimiento social o la estabilidad laboral.

Rafaela Almeida le pregunta por qué muchas personas PAS tardan más en encontrar su vocación o cambian de rumbo con frecuencia. Pons lo atribuye al procesamiento profundo de la información: necesitan probar caminos distintos hasta dar con el que encaja con sus valores, y solo entonces llega el compromiso y el despliegue de sus talentos. Al hablar de obstáculos, cita la autocrítica, la autoexigencia y el perfeccionismo, que pueden llegar a bloquear, y los entornos laborales muy intensos que provocan sobreestimulación, agotamiento y burnout. También menciona el miedo al juicio y un diálogo interno poco potenciador, aunque subraya que, cuando la persona es consciente de ello y dispone de herramientas para compensarlo, deja de ser un límite; por eso defiende el autoconocimiento.

La experta advierte de que trabajar en un entorno no alineado con la propia sensibilidad puede producir estrés crónico, agotamiento y una pérdida de bienestar con consecuencias físicas y emocionales, y recomienda escucharse en lugar de forzar el encaje por norma social. En el lado de las fortalezas señala el detalle, el compromiso cuando el para qué tiene sentido, la capacidad de empatizar, la tendencia a crear entornos amables y la creatividad, con una perspectiva propia que aporta valor a las empresas que cuidan el bienestar de sus equipos. Entre las profesiones que menciona están el mundo de las artes, la salud, la educación, la terapia, la escritura y todo lo relacionado con la naturaleza.

El tramo final recoge una explicación evolutiva que Pons dice haber leído en un artículo científico: las personas altamente sensibles perciben antes los peligros y alertaban a la comunidad, mientras que quienes no lo son asumían los riesgos, una complementariedad que, según ella, explica también por qué son minoría. Concluye que no se trata tanto de que hagan falta más personas sensibles como de que la sociedad las valore, porque frente a la rapidez y la eficacia ellas aportan profundidad y reflexión. La entrevista pertenece al programa 6 de la primera temporada de Vivir Bien, dentro de la sección dedicada a la alta sensibilidad y el bienestar emocional.