Vivir BienEntrevistas

Moda, belleza e imagen · Temporada 1 · Programa 8

Cosmética coreana y piel, con la farmacéutica Montse Martínez

Por qué la cosmética coreana ha desbancado a la francesa, en qué consiste la rutina del efecto glass skin y qué papel juegan el sueño y la salud mental en el estado de la piel.

De qué se habla en esta entrevista

  • La europea es cosmética de tratamiento; la coreana, de prevención con activos suaves
  • Ingredientes coreanos: mucina de caracol, té verde, agua de arroz, centella asiática, propóleo
  • Rutina glass skin: exfoliación dos veces por semana y mascarilla de colágeno
  • Limpieza diaria en varios pasos, tónico para regular el pH y contorno de ojos
  • Reserva retinol, retinal o vitamina C para pieles más maduras
  • Alexitimia: dificultad para comunicar sentimientos que a veces se diagnostica mal
  • Disautonomía: fatiga extrema al mediodía por alteración del sistema nervioso autónomo

«La cosmética europea vamos a decir que es una cosmética de tratamiento y la cosmética coreana vamos a decir que es una cosmética de prevención»

Montse Martínez · Vivir Bien

Montse Martínez, farmacéutica y fundadora del Institute of Global Healthcare, además de directora adjunta de Vivir Bien, dedica su sección a comparar la cosmética europea con la coreana. Explica que la francesa ha dejado de ser la referencia mundial y que el enfoque de una y otra es opuesto: la europea actúa cuando aparece el problema, la mancha o la falta de nutrición, y lleva a buscar una crema que lo resuelva todo, mientras que la coreana trabaja la prevención con activos suaves aplicados de forma constante y con la limpieza como pieza central. Entre esos ingredientes cita la mucina de caracol, el té verde, el agua de arroz, la centella asiática y el propóleo.

Rafaela Almeida le pide que explique el efecto glass skin, y Martínez lo describe como una piel sin arrugas ni manchas, limpia y profundamente hidratada. Detalla la rutina que, según ella, permite acercarse a ese resultado: exfoliación suave dos veces por semana, mascarilla de colágeno una o dos veces por semana, limpieza diaria en varios pasos, empezando por un jabón y siguiendo con una solución oleosa y otra sustancia, tónico para regular el pH y preparar la piel, hidratante o crema nutritiva según la edad y el momento del día, y contorno de ojos. Insiste en que lo determinante es la constancia y en no acostarse nunca con restos de maquillaje.

Preguntada por la edad a la que conviene empezar, la farmacéutica sitúa en la adolescencia el momento de aprender limpieza y constancia, y critica la costumbre de resolverlo todo con una toallita desmaquillante. Añade dos indicaciones: protección solar de factor 50 varias veces al día y atención a los activos que se compran, que deben ser suaves y no agresivos. Los retinoicos, el retinal, el retinol, la niacinamida o la vitamina C los reserva para pieles más maduras o deterioradas. Sobre los errores más comunes, recomienda conocer el propio tipo de piel y apoyarse en tres profesionales de confianza: un dermatólogo al que tratar casi como médico de cabecera, un centro de estética avanzada al que acudir cada dos o tres meses y un médico estético para cuando haga falta recuperar volúmenes.

La conversación deriva hacia las redes sociales y las rutinas que circulan en ellas. Martínez recuerda un reportaje sobre niñas muy jóvenes comprando productos que no necesitan y cuenta que a su hija, a los 16 años, no le permitía usar un retinoico salvo que se lo recetase el dermatólogo por un problema concreto. Enlaza así con la salud mental: dormir bien, alimentarse bien, hacer deporte y poner los problemas en su justa medida, y acudir a psicólogos o psiquiatras cuando el asunto es mayor, porque quien atraviesa una depresión, señala, no está en disposición de cuidarse.

El tramo final está dedicado a dos términos médicos que la farmacéutica quiere aclarar. La alexitimia, dice, es la dificultad para comunicar los propios sentimientos, con un rostro que no transmite nada, algo que puede confundirse con el entorno autista y que un buen diagnóstico permite abordar con terapia psicológica sostenida en el tiempo. La disautonomía la define como una alteración del sistema nervioso autónomo, el que regula la temperatura corporal, la sudoración o la tensión arterial: quienes la padecen hacen vida normal por la mañana y sufren fatiga extrema a partir del mediodía, con riesgo asociado a las bajadas de tensión, por ejemplo al conducir; el tratamiento, apunta, va dirigido a los síntomas. La entrevista es del programa 8 de la primera temporada de Vivir Bien con Rafaela Almeida.