Salud y bienestar femenino · Temporada 2 · Programa 12
El síndrome de la impostora, con Montse Martínez
Montse Martínez repasa tres patrones de comportamiento que recaen sobre las mujeres, el síndrome de la impostora, el de la mujer renacentista y el de la buena chica, y explica cómo se manifiestan en el cuerpo.
De qué se habla en esta entrevista
- Aclara que no son patologías sino patrones de comportamiento, a menudo aprendidos en la infancia
- Sitúa entre el 60 y el 70% las mujeres en España que lo han sentido alguna vez
- Agrupa los síntomas en agotamiento, insomnio, dolores y alteraciones hormonales o inmunológicas
- Propone un registro de pequeñas victorias, no tomar a otros como modelo y saber decir no
- Recuerda el caso de Belén Rueda al recoger su primer premio Goya
- Describe a la mujer renacentista, con muchos talentos y un desgaste enorme
- Apunta al cortisol elevado como brújula del estrés, con reflejo en la piel
«No podemos ser un 10 en todo, no podemos hacerlo todo bien siempre»
Montse Martínez · Vivir Bien
Montse Martínez vuelve al plató de Vivir Bien para abrir la segunda temporada con la mujer en el centro, a pocos días del 8 de marzo. Propone hablar de tres patrones de comportamiento, el síndrome de la impostora, el de la mujer renacentista y el llamado síndrome de la buena chica, y aclara desde el principio que no se trata de patologías, sino de formas de comportarse que a menudo se aprenden en la infancia y que conviene reconocer.
Rafaela Almeida le pide una definición del primero. Martínez la resume como la sensación de estar ocupando un puesto por suerte y no por méritos, de no tener los valores ni la formación que ese cargo exige. Recuerda que el nombre es femenino pero que afecta a hombres y mujeres, aunque en ellas resulta mucho más frecuente: calcula que entre un 60 y un 70% de las mujeres en España lo han sentido en algún momento de su carrera profesional. Como ejemplo cita a la actriz Belén Rueda, que al recoger su primer Goya, según contó después en televisión, pensaba que iban a descubrir que no era buena actriz y que otras merecían el premio más que ella.
La farmacéutica agrupa las señales físicas en cuatro bloques: un agotamiento que aparece nada más levantarse pese a haber dormido; problemas para conciliar el sueño y despertares nocturnos; dolores que no encajan con un resfriado ni con la rutina, migrañas intensas, molestias musculares o de garganta; y alteraciones hormonales e inmunológicas, con resfriados continuos o trastornos relacionados con la regla o la menopausia. Insiste en que ese cuadro completo, sin una enfermedad detrás, es lo que debe hacer sospechar. Frente a ello propone cuatro pautas sencillas: llevar un registro de logros que incluya las pequeñas victorias, no tomar a los demás como modelo, aprender a decir que no y bajar el listón de la autoexigencia.
El segundo patrón, el de la mujer renacentista, describe a mujeres con muchos talentos, siempre dispuestas a una segunda carrera o a las actividades de los hijos, que quieren ser perfectas en todos los frentes y acaban agotadas física y mentalmente. Martínez lo relaciona con el cortisol: si está elevado, dice, la sintomatología es intensa y puede aparecer en la piel con manchas o descamaciones que a veces se confunden con una dermatitis, además de inquietud e insomnio. Por eso recomienda medirlo, porque funciona como brújula de lo que está ocurriendo. El tercer patrón, el de la buena chica, lo sitúa en entornos familiares exigentes donde el afecto se premia con recompensas, y advierte de que la complacencia aprendida puede repetirse después en la pareja.
El cierre adelanta el tema del siguiente programa: la diferencia entre arrugas y flacidez, dos cosas que Martínez separa con claridad porque los tratamientos no son los mismos, y su preferencia por prevenir la flacidez, más difícil de revertir. La conversación pertenece al programa 12 de la segunda temporada de Vivir Bien con Rafaela Almeida, dentro del bloque de salud y bienestar femenino.
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