Vivir BienEntrevistas

Arte y cultura · Temporada 1 · Programa 8

El color y el bienestar, con la pintora Patricia Trujillo

Patricia Trujillo repasa el efecto emocional de los colores, de los tonos que invitan al silencio a los que activan y tensan, con ejemplos de Hopper, Matisse, Rothko y Klimt.

De qué se habla en esta entrevista

  • Señala el verde como el color más presente y a la vez el más difícil de combinar
  • Recuerda que Mondrian llegó a retirar el verde de su paleta
  • Asocia los beis, los blancos rotos y el rosa palo a la calma y la concentración
  • Cita las atmósferas de Hopper como ejemplo de silencio pintado con luz de ventana
  • Explica que el rojo activa, pero saturado genera tensión, como los filtros del cine
  • Pone El beso de Klimt como ejemplo de amarillo que estimula la mente
  • Recomienda la exposición de Zurbarán en el MNAC, con tres lienzos reunidos

«El color comunica y el color nos estimula, por eso es importante su buen uso»

Patricia Trujillo · Vivir Bien

Patricia Trujillo llega a la sección de arte de Vivir Bien recién inaugurada una exposición individual en una galería de Barcelona instalada en un palacete modernista y dedicada al diseño y la arquitectura. Cuenta que allí ha mostrado obra colorista, con terrazas y grupos de mujeres, un motivo que le interesa porque le permite trabajar a la vez la comunicación entre ellas y el aislamiento emocional. Después, Rafaela Almeida le pide el tema del día: el color como herramienta de bienestar.

La pintora explica que el color tiene capacidad de emocionar y de provocar respuestas fisiológicas y psicológicas, algo que estudian la neurociencia y la psicología, y que por eso se usa en arteterapia además de en arte y diseño. Empieza por una paradoja: el verde es el color más presente, el que asociamos a la naturaleza, y sin embargo el más difícil de combinar en una composición, hasta el punto de que un pintor como Mondrian lo eliminó de su paleta.

Al hablar de los colores que favorecen el bienestar emocional, Trujillo sitúa los que llevan a la calma, la contemplación y el silencio: la gama de beis, los blancos rotos quebrados con algo de gris o marrón y los rosas palo, que además ayudan a la concentración. Como ejemplo pictórico recurre a Hopper y a sus atmósferas de tonos pastel, con la luz entrando por las ventanas y mujeres aisladas en soledad. Son tonos, explica, que en terapia se emplean para intentar calmar situaciones bloqueadas.

El bloque de los colores vibrantes lo dedica al rojo, al amarillo y al naranja. El rojo estimula la acción y la inquietud, aunque saturado puede disparar la tensión, y por eso hay que buscar el equilibrio al componer; menciona una obra fauvista de Matisse de una mujer poniendo la mesa y las telas intensas de Rothko, y recuerda que el cine recurre a filtros rojos cuando quiere generar tensión. El amarillo ayuda a la concentración pero en exceso pone nervioso, y lo ilustra con El beso de Klimt y su tonalidad general de amarillos y ocres. El naranja lo vincula al optimismo y a las relaciones sociales, con su recorrido en publicidad y en campañas reivindicativas. La conclusión que extrae es que el color puede desbloquear situaciones complejas y que actúa muchas veces sin que seamos conscientes, también en el diseño del propio plató del programa.

El cierre es de agenda cultural. Trujillo recomienda ver antes del verano la exposición dedicada a Zurbarán en el MNAC, donde se reúnen por primera vez los tres lienzos de la visión de san Francisco de Asís por el papa Nicolás V, repartidos habitualmente entre Londres, Boston y Barcelona, y explica por qué era innovador mostrar un solo personaje en éxtasis en lugar de una escena poblada de símbolos. Destaca también la posibilidad de comparar el Bodegón de los cacharros del museo barcelonés con el del Prado. La sección corresponde al programa 8 de la primera temporada de Vivir Bien con Rafaela Almeida.