Medicina y tratamientos estéticos · Temporada 2 · Programa 14
Arrugas y flacidez, con la farmacéutica Montse Martínez
La farmacéutica responde a las preguntas que dejó pendientes el programa anterior: por qué arrugas y flacidez son cosas distintas, qué las provoca y qué se hace hoy para abordar cada una.
De qué se habla en esta entrevista
- Martínez insiste en que arrugas y flacidez son problemas distintos con abordajes distintos
- Describe la flacidez como pérdida de elastina y colágeno que desdibuja el óvalo facial
- Diferencia las arrugas dinámicas, de gesto, de las estáticas ligadas a la edad
- Relaciona la flacidez con los cambios hormonales de la perimenopausia y la menopausia
- Advierte del efecto de adelgazar muy rápido sin proteína ni ejercicio de fuerza
- Para las arrugas cita toxina botulínica, ácido hialurónico y láser o peelings
- Para la flacidez menciona radiofrecuencia, ultrasonidos focalizados, bioestimuladores e hilos
«Podemos tener arrugas y no tener flacidez, podemos tener flacidez y no tener arrugas, o podemos tener arrugas y flacidez»
Montse Martínez · Vivir Bien
Montse Martínez, farmacéutica y fundadora del Institute of Global Healthcare, vuelve a Vivir Bien para retomar un asunto que quedó apuntado en el programa anterior y sobre el que, cuenta Rafaela Almeida, han llegado preguntas de la audiencia: la diferencia entre arrugas y flacidez. Martínez insiste desde el principio en que se trata de dos problemas completamente distintos, que se pueden tener por separado o a la vez, y en que por eso conviene un diagnóstico profesional: los tratamientos, señala, no son intercambiables y esperar que uno solo resuelva ambas cosas lleva a la decepción. Añade que, a partir de los sesenta, la flacidez suele estar más presente y resulta más difícil de tratar que las arrugas.
Para explicar la distinción recurre a lo que se ve en el espejo. La flacidez, dice, es una pérdida de elastina y colágeno que produce sensación de perder volumetría facial, con las mejillas cayendo y el óvalo cada vez más desdibujado. Las arrugas las separa en dos tipos: las dinámicas, que aparecen al gesticular, y las estáticas, esas líneas finas del contorno de los ojos o sobre el labio superior, más asociadas al paso del tiempo. Sobre las causas de la flacidez apunta a los cambios hormonales de la perimenopausia y la menopausia, con la pérdida de la grasa que sostiene el rostro, y en el terreno de la prevención habla de sentido común: vida sana, proteína, algo de deporte y protección solar.
La farmacéutica dedica un tramo a los fármacos para adelgazar que están en los medios. Explica que, bien indicados por una endocrina, permiten perder peso con comodidad, pero advierte de que hacerlo muy deprisa sin ingerir proteína ni hacer ejercicio de fuerza pasa factura al rostro, que pierde soporte y cae. Rafaela Almeida recuerda que la doctora Indira Blanco ya había abordado ese mismo efecto en el programa. Martínez subraya que todo esto se puede prevenir, aunque no de un día para otro, y que cuidarse es un hábito que empieza pronto.
En cuanto a tratamientos, para las arrugas menciona tres apoyos. La toxina botulínica, que describe como el procedimiento médico-estético más utilizado del mundo y con amplio respaldo científico, insistiendo en la importancia de quién lo aplica y de qué producto se usa, con una duración que sitúa entre seis y ocho meses. El ácido hialurónico, en formulaciones reticuladas y no reticuladas que, explica, buscan devolver volumetría más que aportar volumen. Y la consulta con el dermatólogo para peelings y láser, que recomienda revisar dos veces al año, antes y después del verano. Preguntada por las mujeres jóvenes, considera que a partir de los veinticinco o treinta puede plantearse un uso preventivo, siempre en función del criterio del médico que trate cada caso.
Para la flacidez enumera cuatro vías: la radiofrecuencia, que calienta dermis y epidermis para estimular el colágeno propio; los ultrasonidos focalizados, que actúan en capas más profundas; los bioestimuladores de colágeno, microinyecciones que activan los fibroblastos; y los hilos tensores, filamentos que tensan una zona concreta durante unos doce o dieciocho meses y que pueden resultar más molestos según el umbral de dolor. Recuerda no olvidar cuello, escote y manos, y sostiene que tomar colágeno de forma sostenida, entre ocho y diez gramos diarios, prepara la piel para cualquiera de estos procedimientos; cita en concreto los shots de colágeno marino de Oroborn, la marca con la que ambas cierran el espacio con un brindis. La entrevista pertenece al programa 14 de la segunda temporada, en la sección de medicina y tratamientos estéticos.
Medicina y tratamientos estéticos
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