Vivir BienEntrevistas

Arte y cultura · Temporada 2 · Programa 20

Patricia Trujillo: mural del Clínic y David Hockney

La pintora explica el encargo que ha unido sostenibilidad y salud en un mural pintado en plena calle y dedica después su espacio de arte a repasar la trayectoria de David Hockney.

De qué se habla en esta entrevista

  • El mural le llega por encargo del Hospital Clínic y de la Universidad de Barcelona
  • Las premisas eran unir sostenibilidad y salud de cara al futuro hospital
  • Lo pintó en la calle con ayuda de los alumnos de su atelier de Sant Gervasi
  • La imagen pasa del skyline de Barcelona con humo a un paisaje verde con molinos
  • Trujillo repasa la obra de Hockney: piscinas de California, Yorkshire y retratos
  • Recuerda que incorporó fotografía, iPad e iPhone a su producción de sesenta años
  • Según cuenta, rechazó el título de sir para pasar a la posteridad por su obra

«Si los artistas van utilizando la IA, al final acabaremos creando lo mismo todos y será muy global y muy homogéneo»

Patricia Trujillo · Vivir Bien

Patricia Trujillo, pintora y propietaria del Atelier Sant Gervasi, vuelve a Vivir Bien para contar en qué ha estado trabajando. El proyecto que más la ha entusiasmado es un mural encargado por el Hospital Clínic, el instituto de investigación biomédica y la Universidad de Barcelona con motivo de un evento que la institución celebra cada dos años. Explica que las premisas eran claras: la obra tenía que unir sostenibilidad y salud, en línea con el futuro hospital que la ciudad proyecta y que quiere hacer de la sostenibilidad un vehículo para la salud. Para realizarlo pidió ayuda a sus alumnos del atelier y lo pintó directamente en la calle, una experiencia que describe como única y muy divertida.

Sobre el contenido, Trujillo detalla que en el mural aparece una mujer que respira aire contaminado y un skyline de Barcelona cubierto de humo y polución que va transformándose en un mundo verde y sostenible, con molinos de viento entre los elementos incorporados. Cuenta que la pieza estuvo primero en el hall del Hospital Clínic, que después se trasladó al instituto de investigación y que en unos meses está previsto que se pueda visitar en la facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona. La artista agradece la confianza de quienes le hicieron el encargo y reconoce que el resultado se aleja de lo que había hecho hasta ahora.

La segunda parte de la conversación se dedica a David Hockney, cuyo fallecimiento acaba de conocerse. Trujillo lo define como un referente y un exponente del arte contemporáneo, con una obra colorista, vibrante y optimista, y subraya que supo evolucionar hasta el final. Recuerda que se le conoce sobre todo como el pintor de las piscinas, una etiqueta que le parece pequeña: esas piscinas llegan cuando se traslada a California en los años sesenta y encuentra allí una luz y una vida distintas a la Inglaterra gris de la que venía, con una doble lectura sobre el hedonismo estadounidense. Menciona también la gran salpicadura del trampolín, los paisajes entrelazados de Yorkshire, los dibujos de sus perros salchicha y unos retratos con perspectivas inusuales, así como su rechazo a que lo catalogaran como artista pop.

Preguntada por su capacidad de reinventarse, la pintora repasa una producción de unos sesenta años en la que Hockney incorporó la fotografía, dejó un tiempo la pintura para hacer composiciones fotográficas y volvió a ella al ver que ese medio no le daba la dimensión que buscaba, hasta terminar creando obra con iPad e iPhone. Cita además su faceta de escritor y el libro en el que sostiene que grandes maestros del pasado se ayudaron de mecanismos ópticos como la cámara oscura, una tesis que, según ella, algunos críticos leyeron como una acusación de engaño cuando lo que planteaba era que el arte puede apoyarse en herramientas. De ahí pasan a la inteligencia artificial y al debate sobre los derechos de autor y la homogeneización de los resultados.

Trujillo destaca también que Hockney nunca ocultó su homosexualidad y que la llevó a sus cuadros con naturalidad, sin abanderar una causa, en unas décadas cargadas de estigmas, algo que considera uno de sus grandes valores. En el tramo final enumera los reconocimientos que recibió en el Reino Unido, entre ellos distinciones de manos de la reina Isabel II, y recuerda que rechazó el título de sir porque prefería pasar a la posteridad por su recorrido artístico. La entrevista corresponde al programa 20 de la segunda temporada de Vivir Bien, dentro del espacio fijo de arte y cultura que conduce la pintora.