Vivir BienEntrevistas

Alta sensibilidad y bienestar emocional · Temporada 2 · Programa 19

Hombres PAS y sensibilidad masculina, con Ayrin Pons

La mitad de las personas altamente sensibles son hombres, pero no todas las culturas se lo ponen igual de fácil. Ayrin Pons repasa el coste de ocultar el rasgo y lo que cambia al aceptarlo.

De qué se habla en esta entrevista

  • Entre el 20 y el 30 % de la población es PAS, y la mitad son hombres
  • El rasgo es el mismo: lo que cambia es la cultura en la que se vive
  • Sitúa a España entre las culturas rígidas, como la japonesa, y las nórdicas
  • Cita a Tom Falkenstein y frases con las que crecen: no llores, aguanta, sé fuerte
  • Reprimirlo se asocia a ansiedad, burnout, evitación emocional y adicción al trabajo
  • Compara el rasgo con nacer con los ojos azules en una cultura que los rechaza
  • Los padres que validan al niño son su primer escudo frente al acoso escolar

«La fortaleza no tiene por qué estar exenta de emociones»

Ayrin Pons · Vivir Bien

Ayrin Pons dedica su sección en Vivir Bien a un perfil del que apenas se habla: los hombres altamente sensibles. Empieza situando las cifras. Las personas con alta sensibilidad son, según explica, entre un veinte y un treinta por ciento de la población, y dentro de ese grupo la mitad son hombres, de modo que hay tantos como mujeres. La diferencia, subraya, no está en las características del rasgo, que son idénticas, sino en cómo la cultura permite vivirlo. Se apoya en un estudio de Miller y señala que allí donde la masculinidad se entiende de forma rígida, ligada a la fortaleza y a no expresar emociones, el rasgo se vive peor.

Rafaela Almeida le pregunta dónde queda España en ese mapa. Pons distingue culturas más rígidas, como la japonesa o la surcoreana, y otras con un concepto más amplio de masculinidad, como las nórdicas, y sitúa a España en un punto intermedio: conviven un concepto tradicional y un cierto permiso para expresar lo que se siente. El problema aparece pronto, en la infancia, y no tanto por mensajes explícitos como por lo que el niño capta de sus referentes. Para no poner palabras propias, la experta cita al escritor berlinés Tom Falkenstein, autor de un libro basado en entrevistas a hombres altamente sensibles, y recoge las frases con las que crecen: no seas blando, aguanta, no llores, sé fuerte. El resultado, dice, es que acaban creyéndose demasiado emocionales y poco masculinos, y niegan el rasgo.

Ese ocultamiento tiene un precio. Pons enumera lo que recogen las investigaciones que maneja: ansiedad, burnout, evitación emocional, hiperdependencia, adicción al trabajo y lo que denomina alfas defensivos, hombres que se van al extremo contrario. Aprenden a esconder las emociones, se anestesian, intelectualizan y proyectan una imagen de dureza y distancia, mientras por dentro siguen la alta reactividad, el procesamiento profundo, la empatía y la sobrecarga. Deshace además un malentendido de fondo: expresar emociones no resta fortaleza, porque dentro de la resiliencia está poder pedir ayuda y compartir el malestar. Y usa una comparación para explicarlo: es como nacer con los ojos azules en una cultura que dijera que ese color es señal de debilidad.

La conversación se detiene en dos confusiones frecuentes. Preguntada por si sensibilidad y feminidad se mezclan, responde que puede ocurrir por desconocimiento, porque las emociones se asociaron históricamente a las mujeres, y añade que ser así no tiene nada de negativo. Sobre la sexualidad es tajante: el rasgo es independiente del sexo y del género, porque tiene que ver con una forma de percibir el mundo, procesar en profundidad, sentir con intensidad, empatizar y captar detalles. También aborda el acoso escolar: un niño que no encaja en el modelo de fuerte y deportista puede ser visto como raro y sufrir más bullying, y ahí sostiene que los padres son el primer escudo protector si lo aceptan, lo validan y lo animan a seguir siendo como es.

Al final, la experta resume lo que cambia cuando un hombre integra su alta sensibilidad: sube la autoestima y el bienestar, aprende a regularse y a expresar lo que siente, y aparecen fortalezas como la capacidad de crear vínculos significativos, la empatía, la creatividad y la atención al detalle. Su mensaje a quien crea que siente demasiado se ordena en tres pasos: informarse sobre el rasgo, dejar de luchar contra uno mismo y, si lo necesita, buscar acompañamiento experto. La entrevista pertenece al bloque de bienestar emocional del programa 19 de la segunda temporada, y en ella la experta recuerda que se la puede localizar a través de sus redes.